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PARQUE PATAGONIA

Un circuito binacional para el desarrollo local

Creado con la visión de asegurar un gran corredor de conservación entre las cuencas atlánticas y pacíficas, el Parque Patagonia Argentina ocupa espectaculares paisajes de estepa, altas mesetas basálticas, grandes lagos y valles glaciares. Su fauna nativa, cada vez más abundante y observable gracias al rewilding, junto al desarrollo de infraestructura y actividades de turismo de naturaleza están convirtiendo al Parque Patagonia Argentina en el destino único de senderismo y avistaje de fauna.

Dos parques nacionales con el mismo nombre, rodeados por rutas icónicas, como la 40 (Argentina) y la Carretera Austral (Chile), y caminos escénicos transversales, como las rutas 41 y 43 en Argentina, posicionan a esta región, que incluye el noroeste de la provincia de Santa Cruz, como un destino binacional ideal para el turismo de naturaleza y el desarrollo local. Los pasos fronterizos ubicados en las márgenes de los lagos Buenos Aires y Pueyrredón, que comparten ambos países, determinan un circuito de 600 kilómetros en un territorio de 12 mil kilómetros cuadrados que permite conocer procesos geológicos, ecológicos, históricos y culturales propios de este sector de la provincia y su región homóloga en Chile.

Sobre la meseta Lago Buenos Aires se encuentran cientos de petroglifos realizados por pueblos ancestrales de cazadores de guanacos, cuyas representaciones de paisajes y de grandes manadas de esta especie que definió su cultura permanecen casi intactas. Futuros sectores del parque incluyen una muestra representativa del cañadón Pinturas, donde se encuentra el Parque Provincial Cueva de las Manos, patrimonio cultural de la humanidad declarado por Unesco por su arte rupestre de más de nueve mil años de antigüedad.

La región es única por su belleza y rica en oportunidades pero muy sensible a los efectos climáticos y a los usos intensivos del suelo. Si bien la historia productiva de la provincia se basó en la cría de ovejas, en las últimas décadas muchas estancias fueron abandonadas tras la erupción de volcanes y acumulación de cenizas, o debido a la pérdida de productividad del suelo y a la dificultad de encontrar personal capacitado y dispuesto a trabajar en tareas rurales. Otras fuentes de trabajo, como la minería y la producción de frutas finas en el norte de Patagonia, son mejor remuneradas y han impactado en la matriz productiva tradicional de la región.

Este escenario determinó la necesidad de repensar nuevas formas de producción. Con la presencia del Parque Patagonia la población local se beneficia de la producción de naturaleza a través de la prestación de servicios de turismo de observación de fauna, de la conservación y restauración de la vida silvestre y de nuevos emprendimientos comerciales con marca de origen.

Nuestra visión es la unión de esta área protegida con el Parque Nacional Patagonia Chile, ubicado sobre el límite con Argentina, para formar un gran parque y destino binacional de turismo de naturaleza, trascendiendo fronteras humanas en pos de la conservación de los valores naturales y culturales de Patagonia. Para ello, junto a más organizaciones continuamos trabajando para ampliar la superficie protegida del Parque Patagonia.

El proceso de formación del Parque Nacional Patagonia

 

La idea de proteger la región donde sobreviven las últimas colonias reproductivas numéricamente destacadas del macá tobiano surgió de especialistas que realizaban campañas de investigación en el área noroeste de Santa Cruz. En 2007, vecinos de Los Antiguos reclamaron a las autoridades nacionales proteger la cuenca del lago Buenos Aires de proyectos de minería de oro. Para esa época, las organizaciones Aves Argentinas y Ambiente Sur retomaban los censos de macá tobiano en las mesetas occidentales santacruceñas, relevadas por Fundación Vida Silvestre Argentina años antes, y propiciaban la creación de un parque nacional en alguna de esas áreas claves para la especie.

Un informe elaborado por equipos técnicos de estas organizaciones, que mostraba las mesetas utilizadas por el macá tobiano, fue presentado a la Administración de Parques Nacionales y dio inicio a la búsqueda de tierras fiscales que incluyeran esas mesetas.

En 2009 se detectó un área de tierras fiscales en la Meseta Lago Buenos Aires que incluía ambientes de importancia para el macá tobiano. La idea de crear un parque nacional en esta meseta en particular, propiciada por la Administración de Parques Nacionales e impulsada por las organizaciones Aves Argentinas, Ambiente Sur y Fundación Rewilding Argentina encontró eco positivo en el Poder Ejecutivo y legisladores de la provincia de Santa Cruz.

En 2012, Fundación Rewilding Argentina adquirió el establecimiento El Sauco con el objetivo de proteger uno de los sitios más importantes de nidificación del macá tobiano. El siguiente año, la provincia de Santa Cruz cedió al Estado Nacional jurisdicción sobre esas tierras y en 2014 se sancionó la Ley Nacional Nº 27.081 que creó el Parque Nacional Patagonia.

El amenazado Macá tobiano nidifica en las lagunas de altura sobre la Meseta Lago Buenos Aires, hoy protegidas por el Parque Nacional Patagonia. Foto: Hernán Povedano.

REWILDING PATAGONIA
La Estepa Patagónica de Santa Cruz, hoy protegida en parte por el Parque Patagonia, no fue inmune a los procesos de extinción y reducción poblacional observados en el resto de Argentina. El huemul y el huillín desaparecieron a nivel regional, mientras que el chinchillón anaranjado, el coipo y la gallineta austral sufrieron extinciones locales, disminuyendo sus números y alterando la conectividad entre poblaciones. Otras especies como el puma, el guanaco, el choique y el cóndor andino, los mayores exponentes de la fauna terrestre de Patagonia, también han sufrido drásticas reducciones en sus números.

Como resultado, procesos ecológicos clave, como la depredación y las migraciones, han sido alterados con profundos impactos negativos sobre el ecosistema. En la Patagonia árida, nuestras metas incluyen reintroducir las especies hoy ausentes y aumentar los números de las especies presentes pero diezmadas, con el objetivo final de reestablecer los procesos ecológicos típicos de la estepa.

Estación Biológica El Unco

El Cañadón Pinturas es un ambiente único, de incomparable belleza y biodiversidad. En su paisaje destacan los imponentes paredones rocosos de hasta 300 metros de altura y el río Pinturas, que nace en la meseta del lago Buenos Aires y llena de vida cada rincón del cañadón.

Sin embargo, muchas de las especies más emblemáticas de este ambiente han desaparecido o sufrido una reducción significativa de sus números por mano del hombre. Los juncales, islas de biodiversidad en la árida estepa y hogar de cientos de aves, han ido reduciendo su extensión e incluso desapareciendo de muchas zonas del cañadón, por la presencia de flora exótica y pastoreo excesivo por ganado. Hoy estamos trabajando para recuperar el esplendor y buen funcionamiento de este ecosistema mediante un innovador proyecto de rewilding. Nuestro equipo se ha instalado en la estación biológica “El Unco” para conocer, estudiar y recuperar la fauna originaria de la Estepa Patagónica.

Las cámaras trampa son una herramienta fundamental para conocer el comportamiento de la fauna. Cañadón Pinturas, Parque Patagonia Argentina. Foto: Rafa Abuin.

Las especies con las que trabajamos en el Parque Patagonia

 

 

El puma (Puma concolor) es un gran felino capaz de adaptarse a distintos ambientes y presas, característica que lo ha convertido en la especie de carnívoro con mayor distribución en el continente americano. Puede alcanzar los 90 kilos, y es un excelente cazador de emboscada. Su principal presa en Patagonia es el guanaco.

La presencia del puma determina el buen estado y funcionamiento del ecosistema, al regular el número de herbívoros y carnívoros medianos, con un impacto positivo sobre la flora y fauna de la región. En el Cañadón Pinturas, estamos trabajando para conocer y poner en valor el rol ecológico de este gran depredador.

 

El guanaco (Lama guanicoe) es un camélido sudamericano de hábitos diurnos y el mayor herbívoro de la Patagonia, llegando a pesar 130 kg. Durante el verano forma pequeños grupos familiares compuestos por un relincho (el macho), algunas hembras, y sus chulengos (las crías).

El guanaco mantiene una importancia trascendental en la ocupación humana de la región, habiendo moldeado la cultura de los pueblos originarios desde hace más de nueve mil años. En invierno se los puede ver en grupos de a cientos de individuos, a pesar de que sus poblaciones han disminuido en forma notable en las últimas décadas. Estamos trabajando para recuperar el espectáculo de las grandes migraciones de esta especie, entre los sitios de veranada ubicados en las mesetas y los sitios de invernada localizados en los cañadones.

 

 

Junto con el guanaco, el huemul (Hippocamelus bisulcus) es el otro gran herbívoro de Patagonia. Habitó en el pasado la Estepa Patagónica, incluyendo al cañadón del río Pinturas, donde su presencia fue común hasta fines del 1800, como atestiguan numerosos exploradores que recorrieron esta zona.

Debido a una gran presión de caza, a la competencia con el ganado y a las enfermedades que éste introdujo, el huemul quedó relegado a zonas poco accesibles de la Cordillera de los Andes en el sur de Chile y Argentina, donde a duras penas subsisten los últimos 2000 ejemplares.

El equipo de Rewilding Argentina en el Parque Patagonia trabaja para que la estepa vuelva a contar con poblaciones saludables de huemules, ambiente de donde nunca debió desaparecer.

 

El choique (Rhea pennata) es la segunda ave corredora más grande de América, y está desprovista de capacidad de vuelo. Habita las estepas de Patagonia y se alimenta principalmente de plantas e invertebrados. Puede alcanzar el metro de altura, y pesar hasta 30 kg. El macho se encarga de la incubación y cuida de los charitos —o pichones— mientras que varias hembras proveen de huevos a su nidada.

Nuestro equipo de rewilding trabaja para eliminar las amenazas que han provocado la declinación de la especie en el Parque Patagonia, aumentar sus números, y generar poblaciones fuentes que sirvan para reintroducir al choique en otros sitios de Argentina donde ha sido eliminado poblaciones.

 

El cóndor andino (Vultur gryphus) es el ave voladora más grande del mundo, alcanzando los 3 metros de envergadura alar y los 15 kilos de peso. Puede desplazarse cientos de kilómetros en un mismo día, y para poder recorrer estas distancias debe aprovechar las corrientes ascendentes de aire caliente. Su plumaje adulto es de color negro, con plumas blancas alrededor del cuello y el dorso de las alas. La cabeza no tiene plumas, y los machos poseen una cresta carnosa sobre la misma. Se alimenta de animales muertos, cumpliendo un rol esencial al evitar la diseminación de enfermedades en las áreas donde habita.

Nuestro equipo trabaja para detener prácticas de control indiscriminado de depredadores mediante el uso ilegal de venenos, que provocan mortandades masivas de esta magnífica ave. También para proteger los extensos territorios que necesita esta especie para sobrevivir.

 

El chinchillón anaranjado (Lagidium wolffsohni) es un roedor de hasta 3,5 kg de peso que presenta una distribución restringida al oeste de Santa Cruz y zonas aledañas de Chile. Localmente conocido como ardilla, habita en los roquedales y grietas de cañadones o acantilados, alimentándose de las pequeñas plantas que crecen cerca de sus refugios. Durante el día prefiere asolearse en zonas expuestas, y se muestra más activo durante la noche.

Estamos trabajando para recuperar las poblaciones de esta especie en paredones rocosos de donde ha desaparecido, por causa de acciones del hombre, en especial la caza.

 

La gallineta austral (Rallus antarcticus) es una inusual ave que habita en los humedales de la Estepa Patagónica, y es mayormente desconocida para la gente local. Se alimenta de invertebrados que encuentra entre los juncales que habita, que recorre caminando o con cortas carreras. En condiciones favorables logra sacar hasta dos camadas de pichones durante el verano. Muy raramente se la ve volar y en inviernos de bajas temperaturas migra en dirección norte, con destinos poco conocidos.

El Parque Patagonia es, sin dudas, el mejor sitio para la observación de esta especie amenazada. Estamos trabajando para recuperar los juncales que han sido degradados, y de donde la especie ha desaparecido, para reintroducir individuos y generar nuevas poblaciones. Mediante el monitoreo de gallinetas se espera entender sus rutas migratorias y sus hábitos en Patagonia.

Gato del pajonal

El gato del pajonal (Leopardus colocolo) es un felino de cabeza redonda, cuerpo robusto, patas cortaspelaje largo y con las orejas en punta. Las patas delanteras están rayadas transversalmente de pardo oscuro a negro, la cola presenta anillos incompletos o difusos de la misma coloración, y el dorso es grisáceo amarillento. Se refugia en matorrales o roquedales; es un depredador versátil que prefiere la caza de aves terrestres, ratones y cuises.

En Parque Patagonia, desde Fundación Rewilding Argentina trabajamos para conocer y poner en valor el rol ecológico de unos de los depredadores más eficaces en la regulación de las poblaciones de roedores.

 

El coipo (Myocastor coypus) es un roedor de gran tamaño, pudiendo pesar hasta 10 kg. Posee un abundante pelaje marrón y el hocico recubierto de un parche blanco. Los grandes incisivos son de un llamativo color anaranjado.

Se distribuía por toda la cuenca del río Deseado, incluyendo los ríos Pinturas y Ecker y los humedales del cañadón Caracoles. La persecución para obtener su piel y la desaparición de la vegetación acuática han hecho que desaparezca de extensos sectores de la provincia de Santa Cruz.

En los humedales de la estepa patagónica, desde Fundación Rewilding Argentina trabajamos para recuperar las poblaciones que han desaparecido de sectores del río Pinturas y del cañadón Caracoles.

Fuente:rewildingargentina.org
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